Soo y Tyler son novios y han decidido hacer un viajecito a la isla de donde procede él, una con el nombre poco fiable de Smoky Island.

    Una vez allí las relaciones personales son de lo más normales, un momento idílico y normal en un par de personas jóvenes y que se quieren…

    Hasta que un terremoto los sorprende a media noche. Tyler se ofusca al ver brotar del suelo un humo negro y necesita saber la dirección en la que sopla el viento.

    Lo de Smoky ya sabemos por qué le viene como un guante a la isla.

    Después de un par de encuentros nada halagüeños, descubren que todos aquellos que han olido el gas tienen una sustancia que les brota de los ojos y la boca, les hace tener hambre y comerse a los demás o les saca todo aquello que se han preocupado por esconder.

    Siendo el típico tebeo de zombis, donde todo el mundo muere y lo más importante es saber la manera, Warren Ellis nos plantea un nuevo giro argumental…

    ¿Qué pasaría si encima eres consciente de que te estás comiendo a tu madre?

    Germen de los “cruzados” de Garth Ennis, tiene varias cosas de diferencia…

    Lo fundamental es que conocemos la procedencia del mal y la manera en la que se propaga.

    En el apartado artístico no nos dan nada bueno, el dibujante de los primeros cinco números es Max Fiumara, un desconocido para mí, que no tiene nada llamativo o elogioso, mientras que en el último de los seis el arte corre a cargo de Ryan Waterhouse, otro desconocido pero con mejor mano para los detalles.

http://www.edicionesglenat.es/fitxa.aspx?pid=474

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