Hace unos días vi Nosotros dos, una película de temática gay que me pareció especialmente interesante sobre todo porque ponía en la palestra un tema que siempre parece olvidar el cine lgtb: la familia. Y hablo de la familia enfrentando los dos extremos a los que se pueden enfrentar los padres de gays y lesbianas: el aceptarlo o no. Es un tema que siempre me ha parecido especialmente interesante, porque la familia es la base de todo y mientras que la gran mayoría se resigna e intenta aceptarlo, hay también casos en los que la mala reacción de las familias provoca daños irreparables en el joven homosexual.

Pero también hay padres que, pasada la sorpresa inicial, apoyan a sus hijos y se enorgullecen de su valentía y, en definitiva, de lo que son. Este es el caso de Terry, cuyo hijo Jeff (encarnado por un jovencísimo Russell Crowe), fontanero y jugador de rugby, se declara abiertamente homosexual. Su padre le aconseja sobre sus ligues e incluso asesora a estos en materia de VIH. Terry, además, se va con su hijo de copas a bares de ambiente, conoce a sus amigos y se familiariza con el mundo gay. Pero el paraíso en el que viven padre e hijo se derrumba cuando surgen nuevos personajes que les devuelven al triste mundo real.

Y es en ese mundo real tan deprimente donde existen casos como el relatado en la película Prayers for Bobby, protagonizada por la extraordinaria Sigourney Weaver, una película dura, pero a la vez cargada de esperanza. En el filme, la archiconocida actriz encarna a una madre ultraconservadora, fanática del catolicismo, cuyo hijo, Bobby, confiesa su homosexualidad. La madre reacciona mal, haciéndole a partir de entonces la vida imposible a su retoño. Este, incapaz de aguantar más, decide abandonar su hogar, pero el sentimiento de culpa y la reacción de su madre pesan tanto que, finalmente, Bobby decide poner fin a su vida. Tras este triste suceso, la madre se replantea sus férreas ideas conservadoras y, poco a poco, se inicia como activista en defensa de las libertades sexuales de su país.

El argumento de Prayers for Bobby choca frontalmente con la historia narrada en Nosotros dos. Esa confrontación no es más que un reflejo de la vida real. Hace tiempo leí un libro titulado Salir del armario cuyo autor, Alfonso Llopart, recogía numerosos testimonios de homosexuales que, habiendo declarado abiertamente a sus familiares su opción sexual, se habían encontrado con la aceptación, la indiferencia o la indignación y el rechazo, en el peor de los casos. Os recomiendo fervientemente el libro, porque a mi me sirvió para comprender, mientras atravesaba un momento crucial, que la vida no es siempre de color de rosa. Algo que no hay que olvidar cuando decides dar un paso tan importante como es salir del armario.

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Un comentario »

  1. aberuchan dice:

    “i Nosotros dos” una de las pelis más malas y aburridas que ví en mis últimos años, y que dejan claro una cosa. Russell Crowe es un moñas!!!!

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